En visita realizada a la hermosa ciudad de Santiago, me
encontraba dentro del elevador de una gran edificación, al entrar en él, se
encontraban tres personas más que se dirigían un piso antes que yo.
Al entrar doy los buenos días, como persona educada que me
siento ser, pero no encontré respuesta alguna de parte de la trilogía ya
instalada en dicho ascensor, solo escuché parte de la conversación que a voz
baja estos sostenían, en la que un señor de edad madura decía: todo lo que sube? ..., de manera automática
mi mente responde en perfecta sincronización con el interlocutor: tiene que bajar.
Quedé pensativo un instante, mientras caía en la cuenta que
en el lugar donde me encontraba tenía tanta similitud con la vida diaria. Todos abordamos un ascensor llamado vida, en
el cual encontramos muchas subidas (momentos felices, de éxito, de
estabilidad), también múltiples bajadas (fracasos, decepciones, momentos de
tristeza y angustia), pero en cada uno de esos momentos difícilmente estemos
solo, sin alguien que nos acompañe en la subida, aunque se quede antes pisos
antes que usted. Al igual que en las
bajadas, en momentos de dificultad, también veremos otros que bajen menos y
otros tantos que bajarán hasta donde su tolerancia les permita.
No importa si en estos momentos estás de subida o de bajada,
lo que realmente importa es la compañía que encuentres en tu camino, sin
distinción, debemos acatar unos de los consejos más sabios que Jesús en su paso
terrenal nos enseñó: ¨trata a los demás
como quieres que te traten a ti¨, y de eso se trata nuestra travesía por la
vida. El trato amable, afable, sencillo, marca la clase de persona que eres,
los valores que posees. Trata bien a los
demás, no sabes que tanto bajarás un día y a lo mejor esas personas que
ayudabas mientras subías sean las que te tiendan la mano.
¨TODO LO QUE SUBE, TIENE QUE BAJAR¨

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